viernes, 26 de octubre de 2012


UN BEATLE EN PERÚ

“Paul Mccartney en Lima”, eran los titulares en los diarios limeños.  Mccartney llegaría a Lima en mayo para presentar su “Up and Coming Tour”  en el Estadio Monumental.

Las entradas salieron a la venta un mes antes del  esperado concierto  y se vendieron como pan caliente. Niños, adolescentes, hombres y mujeres mayores de 50 años madrugaron por conseguir sus entradas en los mejores lugares.  

El ex Beatle llegó  un domingo 8 de mayo en que  se celebraba el Día de la Madre, y eso no impidió que en los exteriores del hotel, en el que se hospedaba, la multitud llegase; madres juntas a sus hijos esperaban en la puerta ver al ídolo tal vez asomarse a la ventana de su habitación para saludar.  
Mientras en el hotel la gente cantaba para hacerse sentir ante Mccartney;  en los alrededores del estadio Monumental se instalaban carpas donde grupos de amigos peruanos y extranjeros armaron una fiesta increíble y tan pronto sucedió esto las cámaras de televisión empezaron a llegar.

La mañana del concierto, en las afueras del estadio, se vivía un ambiente de emoción combinado con los nervios de ver a  Sir Mccartney.

Eran las 5 de la tarde y la gente empezaba a ingresar al estadio. Todos corrían, como en una carrera de atletismo, por escoger sus ubicaciones deseadas.
La incomodidad fue casi insoportable, todos los asistentes al concierto estábamos comprimidos, unidos por un Beatle.

Al aproximarse las 9:30 de la noche, la gente cada vez se impacientaba; las olas y el “ole ole ole” retumbaban en el estadio con una cantidad impresionante de almas.
De pronto las luces se apagaron, la multitud se cayó y Paul Mccartney aparecía en el escenario, abriendo el concierto con “Hello, goodbye”.
Al mismo tiempo que Mccartney aparecía en el escenario, por las mejillas de algunos de los fanáticos caían lagrimas de emoción.

Fueron 2 horas en las que el público no dejo ni un momento de saltar, gritar, cantar y en algunos casos hasta llorar pues muchos de los presentes habían tenido el sueño que parecía imposible de ver aunque sea un Beatle.

Mccartney se despidió diciendo: Adiós Perú, los veo la próxima vez”, el público quedo satisfecho pero esperando verlo otra vez en suelo peruano.

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