viernes, 26 de octubre de 2012


UNA CALLE QUE DA AL  MAR

Dos jóvenes caminan lentamente  por el malecón de Chorrillos, de una forma pausada y sigilosa, lo observan todo con las manos en los bolsillos.

Uno de ellos, el más alto, parece despreocupado, y sigue caminando mientras silba  una canción de Colón, el otro en cambio, voltea la cabeza a cada momento, como si supiera que alguien esta por atacarlo.

El joven que iba silbando se detiene a ver el atardecer, al parecer el sol se refleja en sus ojos, que se muestran pequeños y rojos, el otro joven sigue caminando y sólo se detiene cuando nota que su compañero de caminata ha dejado de silbar, en ese instante voltea y ve a un patrullero de la policía entrar a la esquina.

Él que observaba el mar deja de hacerlo para seguir caminando, mientras el otro no lo duda, y guarda rápidamente el encendedor que llevaba en las manos, la camioneta de la policía se ha detenido y lo observa todo.

En el malecón solo está la camioneta y los dos jóvenes, el sol se esconde poco a poco  y el patrullero decide avanzar prendiendo las sirenas. Uno de los jóvenes arroja hacia el barranco  el residuo de un cigarrillo de marihuana que llevaba en las manos.

El sol ya cada vez se nota menos y en un rincón de la calle, un policía tiene contra a la pared a dos jóvenes, el sonido de las sirenas opaca el de las olas del malecón de Chorrillos.

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